CRUCES un libro de GRACIELA HERNANDEZ
Dic 17th, 2007 por admin

La narrativa dominante de la nación y de la historia argentina enfatiza que la nuestra es una sociedad europea, blanca, moderna y racional o, en su versión más confesional, católica. Como toda narrativa dominante, provee una identidad nacional esencializada, establece las fronteras externas de la nación y su composición interna y propone el ordenamiento correcto de sus elementos constitutivos (en términos de etnia, religión y género). Contiene (justifica) el presente mientras que construye un pasado legitimador.
En Cruces. Entre la religiosidad popular y la historia oral, Graciela Hernández viene a cuestionar esta narrativa dominante en todas sus dimensiones. En primer lugar, no invisibiliza ni estigmatiza, sino que por el contrario brinda voz a algunos de los numerosos migrantes que desde zonas rurales (argentinas o chilenas) pueblan los barrios periféricos de Bahía Blanca. Muchos de estos migrantes son mapuches, de uno u otro lado de la cordillera (Alejandro Frigerio, del prólogo).
En el contexto urbano en el que estamos trabajando las iglesias evangélicas pentecostales se singularizan por diferentes rótulos, pero a pesar de la diversidad en todas ellas se elabora la identidad del mismo modo, sus miembros son “evangélicos”, a veces se aclara que pentecostales, todos son “hermanos”, esta nueva adscripción identitaria es casi excluyente de las demás identificaciones que pasan a ser secundarias en la mayoría de los casos. Sin embargo, la nueva adscripción permite una instancia de socialización, encontrarse con sus pares y re-simbolizar antiguos mitos y rituales. Algunos mapuche evangélicos participan sólo eventualmente en agrupaciones u organizaciones que luchan por los derechos de los indígenas; en cambio los migrantes chilenos tienen otra posibilidad para dar lugar a las manifestaciones identitarias: la participación en peñas dedicadas a cultivar el folklore de su país, pero los evangélicos se auto-excluyen debido al carácter profano de las fiestas, al consumo de alcohol y al tiempo que requiere este tipo de actividades.
Las iglesias se convierten en comedores, en los cuales también trabaja personal de los planes sociales creados para paliar la crisis (Jefas y Jefes de Hogar), también son los lugares físicos desde donde se reparten los alimentos y a veces son las sedes de los centros de alfabetización, de anexos de las escuelas de adultos u otras instancias de estudio y capacitación. En suma, la identidad evangélica está incluyendo nuevas perspectivas para autoafirmarse sobre las demás identidades posibles y superando a la de “pobres” o “marginales” con la que frecuentemente se los identifica ( Dra Graciela HernandeZ
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AUDIO 1:Entre la religiosidad popular y la historia oralGraciela Hernandez
AUDIO 2:-CrucesGracielA Hernandez
